Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
ALBERTO REGUERA (1961) / MIS POSIBILIDADES ENGENDRAN OTRAS
La mente del artista está en permanente ebullición aunque repleta de silencios e incursiones en terrenos desconocidos en los que se adentra en consorcio con sus pasiones.
Y así es el resultado de la obra del segoviano REGUERA, que en este momento se está exponiendo en la galería Olivier Nouvellet de París, generadora de unas tierras cromáticas que se fusionan, se superponen, se entremezclan en un océano de significaciones que visualmente constituyen una apertura a otros mundos.
Las pigmentaciones, texturas y volúmenes contribuyen a esa sensación que merced a ello se hace indefinida, que al mismo tiempo es un renacer constante, imprevisible y profeta.
Con todo, uno nunca sabe si la desesperación que se siente es justificada o injustificada.