Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
En estas obras de las que se desprende un fragor de lava, agua, luz y nieve, ceniza, etc., podemos verificar que la experiencia estética es un conocimiento sensible que abarca verdades visuales.
Así es el mundo en el que nos quiere hacer participar la inglesa ESSON, mediante texturas, sustancias líquidas, casi transparentes, que orquestan en la superficie una visión que se pierde más allá del horizonte.
La carga simbólica, incluidos algunos cielos renacentistas, como dice Karl Jaspers, se despliega y manifiesta en un avance paulatino, en un desentrañar y descartar nunca los problemas y sus soluciones.
Nos daremos cuenta de que no somos más que un nido de ratas, de pensamientos ocultos y maliciosos.