Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Dice con acierto Ángel Alonso que la asociación que establecemos con los símbolos son los verdaderos detonantes de nuestra experiencia visual y de los significados que atribuimos a las formas.
El detonante de estas obras del italiano VESPIGNANI va más allá de la simple representación, incluso de la significación absorta y cromática en lo oscuro de nuestro ser, en los frágiles restos que somos.
Es una pintura fundada sobre la condición humana y más elocuente que las que nos marca la expresión literal, pues nos hace caer en un vértigo visual imposible de escamotear, duro de contemplar y sublime en su estructura.
Falta de sentido de las quejas. Como respuesta a este hecho, punzadas en la cabeza.