Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Se ha dicho que el arte no extrae su poesía de la representación, sino que se apoya y se sirve de ella para hallar su poesía específica, su lirismo luminoso y sutil.
En el caso del italiano PEZZOT estamos ante una plástica elegante, refinada, que atraviesa los espacios con sus brillantes luces, que entra en contacto con un cosmos radiante y amable incluso en sus momentos más sombríos.
El artista hace que su pintura ascienda, se eleve, vuele de un lado para otro, en uno u otro sentido, para señalar los vaivenes de sus vivencias y las vibrantes emociones que depara su visión.
Yo, que casi nunca he sido independiente, tengo un deseo infinito de autonomía, de independencia, de libertad en todos los aspectos.