Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Las obras totales no sólo se hacen cada vez más raras dentro de cada creación artística, sino que al mismo tiempo son más complicadas e inaccesibles.
Las del ucraniano ALJOSCHA podrían caer dentro de esos términos aunque sus valores plásticos están a la vista y son un cúmulo de significaciones en vuelo.
Si bien es evidente que el conceptualismo por el que se las define no sé si es acertado, su resolución colorida y brillante es luminosa y anima vivamente el espacio por el que transita en su navegación aérea.
Aljoscha
Interminable y sombría tarde de domingo que devora años enteros de vida.