Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Si la vida va de signo en signo de interrogación, la naturaleza, para la americana CRAEMER, es la confluencia plástica entre una visión y su realidad objetiva.
Estar ante sus obras es como estar dentro de la cercanía física de las mismas con idénticas sensaciones que la que experimentamos en presencia de su fuerza, de su surgimiento impetuoso y casi indescriptible.
La mirada no quiere penetrar, quiere dejarse llevar como si fuese parte de este fenómeno y se sometiese a sus propósitos de éxtasis, engrandecimiento y glorificación.