Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Hay redenciones imposibles y miedos eternamente posibles. La noruega MORRISON, residente en Ghana, al mismo tiempo que nos remite en sus imágenes a lo contemporáneo nos retrotrae a través de ellas.
Toda la piel es negra pero el ritual exige el blanco en los rostros, que son significados de creencias de fusión con las fantasmales visiones que reivindican y enardecen una naturaleza identitaria.
la muerte, sin embargo, está presente en todas estas obras como fatalidad y condición de la existencia de un continente que abre fosas cada día y se renueva en ellas.