Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Los murales, por regla general, siempre han tenido un fin didáctico, de mensaje directo al pueblo, de despertarsu mirada para reencontrarse con la existencia total que lo define.
En los que hizo el burgalés VELA la potencia de ese cosmorama testimonial queda puesto de manifiesto, con ese colosalismo tan mejicano que confiere al hombre una significación atemporal y trascendental.
Clasicismo, cubismo, realismo se entremezclan, con ese gigantismo plano y cargado de imágenes cuyo volumen se acentúa para la creación de unos simulacros históricos, religiosos o arquitectónicos.