Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
SELMO MARTÍNEZ (1948) / SABEN QUE SIEMPRE LES ESPERO
Los dibujos del paraguayo SELMO encierran el virtuosismo oscuro de un hacer que tiene más profundidad que la superficie más honda, más significación que un mundo sin muros.
Tal minuciosidad y precisión desvelan nuestra contemplación y producen asombro por unos filamentos que nos envuelveny nos transmiten la congoja existencial que está más allá de la mirada.
Se iluminan y se apagan constantemente, e intuimos su desazón y deseos, su necesidad de aplacar ansiedades que les distorsionan y deforman para hacerles sufrir.
Luego vinieron las Grandes Lluvias buscando
la vagina hambrienta de la selva, y todo lo borraron.