Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Es como el retrato de una familia real que tuviese en su propio morfología el misterio plástico de su existencia en un mundo irreal vaciado para ellos.
El húngaro CSATO no tiene ningún reparo es transformarlos en una fuente de energía visual cuando el asombro se ha percatado de sus quimeras y de sus barrocos desnudos.
Contornos y figuras diseñados con fruición maquiavélica en un cromatismo que desvela toda su pompa y boatoy al mismo tiempo le imprime un sabor decadente, podrían formar parte de una historia jocosamente tergiversada.