Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Tanto la escultura como las instalaciones se convierten en encuentros visuales en los que construcción, masa, tamaño, presencia y significado transforman un espacio en toda una proyección plástica.
En el caso de la nicaragüense BELLI podemos especular con diversas interpretaciones sobre el concepto y el sentido de sus obras, pero queda claro lo que es vivir entre fragmentos rotos, descosidos, desgarrados, simples fetiches de un desolado destino.
Un arte pobre, marginal, despojado, pero que adquiere fuerza y significación visualmente poderosas cuando se presentan físicamente ante nuestra silenciosa y escondida mirada.