Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
LOUIE CORDERO (1978) / LOS MUERTOS NO TIENEN NECESIDAD DE RESUCITAR
Sea o no cierto que la creación de formas significa vivir, su búsqueda es dar con la expresión de fuerzas misteriosas bajo su esencia más secreta e intrincada.
El filipino CORDERO ha buscado y ha encontrado fundiendo lo popular con lo simbólico, lo culto con lo mítico y misterioso, la creencia con su manifestación más extrínseca, y lo plástico con una visualidad más reciclada y contemporánea.
Es una obra conformada por compendios remotos y actuales, y por la concepción de un virtuosismo colorista que tiene unos moldes estilísticos un tanto efectistas.