Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Decía Boccioni que no puede haber renovación alguna en el arte si antes no se renueva su esencia, no siendo suficientes las creencias fervorosas que no determinen unas líneas de futuro.
La china sí es una fervorosa creyente a la hora de abordar en su obra esa metáfora de nubes de aves que se desplazan, vienen y van, y danzan en el interior de un espacio aéreo como si estuviesenen un templo de creencias orientales.
Son retazos multicolores y apenas unos desgarrones e hilos que forman círculos a unos pensamientos y rezos volátiles, a unos descubrimientos que revelan un yo sublime y místico, cuya liturgia es un simple murmullo plástico.