Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Schiller decía entonces que el arte es hijo de la libertad y sólo quiere recibir sus órdenes de la ambición de los espíritus y nunca de los menesteres de la materia.
Pero el arte debe una parte importante de sí mismo a la materia y a su génesis, a la que, como el británico WYNTER, dotó de ser y plástica, de criatura en evolución.
Contemplando las obras de este artista asistimos a un fenómeno visual que tiene mil recónditas significaciones, un recipiente de efluvios y sensaciones, de enigmas parapetados tras una abstracción contenida, de rasgos equilibrados y armónicos.