Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
JULIEN SAUDUBRAY (1985) / AL MARCHARME ACABAN DE HACERSE
Alfred Kubin acabó por reconocer que en todas sus imaginaciones oscilaba una fina sensualidad que recién le hacía bien comprensibles las cosas.
Es esa sensualidad plástica la que queda patente en estas crisálidas del francés SAUDUBRAY, en las que las veladuras, los refinados colores desmayados y las formas voluptuosas pululan por el espacio de sus sueños.
Es un obrar lúdico, íntimo, introspectivo, que busca en esos embriones toda una génesis del hacer pictórico en su relación con el desarrollo de la vida hasta su morfología definitiva.