Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Paul Gauguin era bastante quisquilloso y, sin embargo, tenía en ocasiones, mucha razón, como cuando dijo que había intentado luchar contra todos estos grupos que se erigen como dogmas de cada época y hacen marcar el paso no solamente a los pintores sino también al público.
Al británico HEATH nadie le hizo marcar el paso, en todo caso sería al contrario, pues sus obras están dotadas de ese sentido plástico y espacial que se desborda en una visión insondable.
El repertorio y tonalidades cromáticas tienen una dimensión espiritual que nos induce a escudriñar dentro de sus suturas y articulaciones en pos de lo que late en las mismas venas de su construcción.
Necio, aprende, que el mozo del ciego un punto ha de saber más que el diablo.