Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
El húngaro CSATO, pensó, después de haber sido capturado por los rusos y obligado a pintar un retrato de Stalin en su presencia, que el arte existe para que, como decía Nietzsche, no nos destruya.
Por tanto hizo que su pintura se desenvolviese sin barrotes y esquematizada, con diversas configuraciones esféricas y curvas, cilíndricas y ortogonales, verticales y horizontales.
Utiliza una gama cromática plana y fragmentada para estructurar una cartografía espacial que se proyecta como una visión entre realidades que no cesan de mutar en un vertiginoso discurso temporal.