Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Confesaba Giorgio de Chirico que solo en mi taller comencé a percibir los primeros fantasmas de un arte más completo, más profundo, más complicado y, para resumirlo, más metafísico.
Como versificaba Heine, el italiano SERSE dejó las alegorías y las vacuas hipótesis a un lado, y dio respuestas claras a las malditas preguntas, las cuales consiguieron, en sus dibujos, transmitir un rastro de emociones secretas.
Su virtuosismo de luz y sombras implica el que sintamos casi físicamente y espiritualmente los efectos de una naturaleza tan viva y elocuente, tan ensimismada en su propia ontología.
La virtud es perseguida, el vicio aplaudido, la verdad muda, la mentira trilingüe, los sabios no tienen libros y los ignorantes librerías enteras.