Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
TATIANA BLANQUE (1071) / UNA REALIDAD QUE SE HACE TANGIBLE
Para BLANQUE la naturaleza tiene una significación oculta que se esconde en una realidad que ya carece de dominio sobre su propia condición.
La artista no puede evitar que llore, pero sí dotarla de una plasticidad que a través de la luz y el color, tan matizados, tan cálidos y envolventes, se transfigure en unas criaturas vivas con la elocuencia de una sustancia serena y redentora.
Su cosmovisión es una cita con la estética del origen ocupando ese espacio que le estaba prometido, esa confluencia de formas y tonalidades que tiene existencia armoniosa pero amenazada y que, sin embargo, ella sabe como rescatar.
En materia de creación artística importa esencialmente que la imaginación escape a toda sujeción, pese a que haya discusión e idolatría.