Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
HAROLD BARLING TOWN (1924-1990) / LA FUERZA DE MI HISTORIA
Se ha afirmado que es el arte el que debe tomar, justamente, las preocupaciones particulares y elevarlas a la altura de una emoción capaz de dominar el tiempo.
Debido a ello,el canadiense TOWN fulminó en sus obras las tentaciones del cielo y la tierra imprimiendo a las mismas un gesto airado que el color se encargaba de idealizar impetuosamente.
Vivió para acrecentar las superficies con pastas densas acreedoras de una significación íntima pero agitada, ardiente pero inspirada, colérica pero insinuante e instintiva.
He oído no sé dónde, que ni aun los muertos están libres de las sospechas y aun envidias de los cortesanos.