Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
FRANZISCA FURTER (1972) / MIS VISIONES NUNCA CESAN
Se ha dicho que el arte, por toda su evolución en los tiempos modernos, está llamado a saber que su calidad reside únicamente en la imaginación, independientemente del objeto exterior que lo provoque. Todo depende de la libertad con la que esta imaginación consiga escenificarse y escenificarse sólo a sí misma.
Pero la realidad es que la suiza FURTER da a sus obras la conciencia estética de un más allá de la impronta imaginativa, por cuanto hay una fusión de encuentros vertiginosa entre materia, espacio, visión, creatividad e ingenio.
Al estar inmersos en sus coordenadas percibimos unas sensaciones que nos indican muchas direcciones sobre lo que vemos e incluso tocamos, lo que pensamos y lo que deducimos con un éxtasis formal y fantástico.