Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Las criaturas de la australiana POCCININO se conciben en este mundo y en el otro suyo. Se han materializado para que al verlas comprendamos que no están esperando en el que va a ser también nuestro.
No es que pertenezcan a una especie terrible, todo lo contrario, su belleza vital es el espejo al que se le ha dado otro contenido y otro espíritucon el que establecer contactos y diálogos visuales.
Que su apariencia y contextura dé lugar a discursos genéticos, biológicos, filosóficos y hasta étnicos ya es otro cantar, al cual no me sumo porque carezco de voz.
Los facciosos, sobre todo los más talludos y los vástagos, se agarran a las cajas de fondos de las administraciones.