Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
FERRÁN SORIANO (1944) / NECESITO QUE SEAN MIS ADMIRABLES TESTAFERROS
Mi amigo, el escultor FERRÁN SORIANO, en estos momentos difíciles en que le han despojado, después de décadas, de su taller y casi de su vida, todavía no se rinde, como lo demuestra su exposición Esquitxos en L´Harmonía del Museu de L´Hospitalet, en la que una vez más da rienda suelta a una creatividad que constituye la base de su emoción estética.
La fuerza impulsora, el ethos de su obra, está dentro de cada de las esculturas que culmina y que tienen como voz profunda una voluntad firme de forma y realidad dentro de un espacio dado.
Toda su definición plástica radica en una materia concreta que, al operar sobre ella, el artista sabe como moldearla, estructurarla, articularla, para que en ella se alce una pasión tan conminatoria como la carne, tan imbatible como su movimiento en el vuelo, tan indestructible como el que el espíritu que le ha dado vida.
Él tiene muy claro que en toda su trayectoria la razón de hacer comenzó desde niño, se acrecentó con el tiempo y las vivencias, maduró con la experiencia y su historia, y al final, como toda obra artística que se precie de serlo, ha establecido contacto, como dice Malraux, con la sangre, el misterio y la muerte.
Querido FERRÁN, debes seguir sin rendirte porque eres incapaz de hacerlo.