Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Decía Tintoretto que el estudio de la pintura era fatigoso, y cuanto más avanzaba uno en él, más dificultades aparecen, y el más se va haciendo cada vez mayor.
Pero para el franco-italiano VANNI, dotado de un poder alquímico fusionado a una clarividencia intuitiva capaz de plasmar naturalezas incógnitas, desarrolla todo un caleidoscopio con sus luces de incendio.
La orografía de sus obras se reviste de unas gradaciones y escalas cromáticas que alientan visiones crepusculares, ebulliciones cósmicas que armonizan fuegos y tempestades.
Esta es la calavera del hermano Pedro, fraile carmelita; era muy putero y violó a muchas mujeres de Tierzo, provincia de Zaragoza, de donde él era natural. ¡Dios lo haya perdonado!