Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
ADRIANA ZAPISEK (1950) / UN MUNDO ETÉREO DE FORMAS
Decía Kandinsky que había que hablar en la pintura de lo recóndito a través de lo recóndito, pues ¿No es esto el significado?
Para la argentina ZAPISEK lo recóndito es dar forma a unos hálitos cromáticos que son la expresión de unas elipses y óvalos que conforman una voluntad de ser en el espacio.
Sus gamas tonales e irisadas en su pintura confieren al éter indeterminado una fiesta lúdica y visual de posibilidades, capacidades, intuiciones y sosegados sentimientos.
Cuando en sus obras las texturas están más definidas son venas que confluyen, evocaciones casi místicas que la artista, convencida de ese vocabulario plástico, hace que iluminen una senda que está más allá de nuestro planeta.
Los ojos los tengo cerrados, pero veo tan claramente la habitación como cuando tenía vida.