Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
JOAN-PERE VILADECANS (1948) / LA CLARIDAD DE LA MIRADA EN LA OSCURIDAD
Decía Chagall que todo nuestro mundo interior es realidad, y lo es más quizá que nuestro mundo visible. Lo que queda puesto de manifiesto en la obra del catalán VILADECANS.
En su producción, lo esquelético es la aparición de lo insospechado y esa imagen de lo terrible que se simboliza en la espera y en el tiempo, utilizando una plástica que él mismo reconoce como una temporalidad acabada.
No hay premisas definidas ni conceptos acuñados, lo que se plasma queda impreso como el interior desencantado de una mirada angustiosa cuya súplica se muestra amedrentada en un lugar condenado.
Porque la justicia es, en España, un simple lema de ironía.