Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Si fuese verdad que la única teoría específica de la motivación artística, según Rudolf Arnheim, es la psicoanalítica, porque es la única que se presenta con coherencia y vigor, seria francamente peliagudo escrutar desde ese prisma la obra de la americana KIMMEL.
Es, sin lugar a dudas, una abstracción radiante, plagada de recovecos, laberintos, obsesiones, parajes, evocaciones, ajustes y desajustes y reencuentros.
Los valores cromáticos, tan endiabladamente captados, y las formas esbozadas consiguen aunar la densidad de la visión y la magia de la ejecución, logrando un mundo plástico lleno de fantasía.
Vivimos encima de nuestra muerte, morimos debajo de nuestra vida.