Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
BARBARA CHRISTOL (1978) / EL ARTE BUSCA ASIDEROS EN EL ESPACIO
Cuando la francesa CHRISTOL emprende su obra asentada en el espacio es como si un alma invisible universal o individual se pusiera en correlación con la cósmica.
Así, lo que quiere y desea por encima de todo es dar vida y visión a una alma del mundo, a un alma de las esferas, a un alma de la geometría, a un alma de hábitat de los seres vivos.
Por lo tanto, la plástica de estas construcciones futuristas -sucesión de las anteriores- nos ofrecen una dinámica visual que nos traslada y nos hace imaginar anhelos, quimeras, fantasías y ficciones.
Que la melancolía y la superchería
agucen los estímulos del malestar
y que existan siempre motivos serios para protestar.