Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
MISKA MOHMMED (1995) / EN MI CONTINENTE NO SE PUEDE HUIR DEL PAISAJE
Dice José Jiménez que la experiencia estética concreta -la obra- es la que posee una sistematicidad, una estructura, que la hace irreductible al dictado o la construcción de otro código previo.
Los paisajes de la sudanesa MOHHMMED exudan la virtualidad física de una tierra africana incógnita todavía, que refleja así su luz, su geología, sus vetas, sus superficies y su longevidad. Las gamas cromáticas hacen que sus huellas queden palpables y crepitantes.
Encender una vela a Dios y otra al Diablo es el principio de la sabiduría.