Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
SAMI AL-KARIM (1966) / CREO MI PROPIA LUZ Y MI PROPIA SOMBRA
Si hay que definir la actividad estética del iraquí AL-KARIM es por su obstinada elaboración en la ejecución de cada pieza pictórica, sobre la que vuelca todo su saber técnico y plástico.
Cada una de ellas nos invita sentir una luz y una sombra que relacionan la mirada con una visión metáforica de la atmósfera, del entorno brumoso, señalando ese mundo que nunca vemos.
Esos espacios contienen esa difuminación cromática en los que hay la volatibilidad de una existencia, cuyos anclajes han quedado suspendidos y desmigados en la infinitud del tiempo.