Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Sartre considera que la vida está aclarada por la obra como una realidad cuya determinación total se encuentra fuera de ella, y está al mismo tiempo en las condiciones que la producen y en la creación artística que la termina y la completa al expresarla.
En sus obras el cubano FERRER alimenta el ego de la materia sin proporcionarle ninguna especulación, solamente la epontaneidad del gesto, la bendición del trazo y la rebeldía del color.
No tiene piedad una vez derlante de la superficie, agita y se enfanga, desgarra y espesa, yuxtapone y cubre, abre el manifiesto y pronunciado el discurso lo cierra con un vómito de fuego.
El propio concepto de progreso se ha hecho inseparable del de desenlace.