Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
LAURENT MARTIN (LO) (1955) / LO ESTELAR ES MI SUPERFICIE
Nelson Goodman dice que en un lado está la sensación, la percepción, la inferencia, la conjetura, la inspección e investigación insensible, los hechos y las verdades; en el otro, el placer, el dolor, el interés, la sarisfacción, la desilusión, todas las respuestas afectivas no cerebrales, el desagrado.
El francés MARTIN ha desterrado tales conceptos de su mente y ha dibujado y desarrollado en un firmamento entes que vuelan, se mueven, se delinean, crean sus propias danzas y coreografías.
Podríamos señalar que traduce nuestras propias ansias de huir hacia esos mundos estelares no ligados a la tierra, no vinculados a un mundo que se desmorona y que tiene en el bambú una salvación más allá del espacio.
Hay que incluir la desaparición del silencio entre los imdicios anunciadores del fin.