Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Siempre es obligada la consideración y evaluación de objetivos, motivaciones y formulaciones de los artistas, junto con las circunstancias en virtud de las cuales se ha producido tanto ellas como sus obras.
El afgano-alemán AAFITI tiene, pues, la base de su cultura de origen como su interpretación de su universo pictórico, haciendo que sus grandes signos caligráficos vuelen en horizontes polícromos.
Los trazos de fuerte luminiscencia atraviesan un cielo abierto y dejan un iris que se va convirtiendo en huella y señal, en una plástica del ensueño anidando en una realidad de vértigo.
Predestinados al engullimiento, representamos en el drama de la creación, el más espectacular y el más lamentable de los episodios.