




- La nada ya no es nada y por eso se ha suicidado. El mundo se pudre en la tumba por haber herido a la creación y nosotros ahora sólo somos gotas de sangre.
- Renunciemos, pues a las profecías, no nos dejemos engañar más por la imagen de un porvenir lejano e improbable, atengámonos a nuestras certezas, a nuestros nada dudosos abismos.
- (Cioran)