Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
JUAN FRANCISCO ELSO (1956-1988) / LOS DONES INDÍGENAS DEL ESPÍRITU
Decía Gerardo Mosquera que un artista del Caribe puede hablar sin mucho acento la lengua plástica africana -aunque su discurso sea diferente-, porque estas formas no brotan de la nada: materializan aspectos de una conciencia que en alguna proporción él comparte.
La obra del cubano ELSO nos abre fronteras, hemisferios, historias, génesis, tanto mestizos e híbridos como altares a dioses conocidos y desconocidos, a espíritus que vagan en su cercanía y le inspiran una estética prodigiosa.
La simbología raya en lo sagrado, en lo autócto, en lo sincrético, en un mundo de ultratumba que en sus esculturas se hace carne y alma, materia y pensamiento, alegoría de una visión de nuestro ser y mito, de nuestra historia y credo.
Heráclito se engañó: no es el rayo sino la ironía quien gobierna el universo. Ella es la ley del mundo.