Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Para el cubano ESTÉVEZ la liturgia simbólica es la que desde su hacer virtuoso ilumina los pasos históricos y culturales de una dimensión etnográfica y cósmica.
Es una pintura en la que está presente el fulgor y la semblanza de un imaginario que marca una señal inequívoca de nuestro existir espiritual y numénico.
Sus registros pláticos irradian y muestran las elegantes culminaciones de una visión que despierta emoción y silencio, ceremonia y cosmovisión, vida y leyenda.
Según Orígenes, únicamente las almas con inclinación al mal, las que tienen las alas rotas, se revisten de cuerpo.