Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
YOKO MATSUMOTO (1936) / EL SUEÑO ES EL DE MÍ MISMA
Deberíamos contemplar la abstracción como un avatar que en cada instante está sucediendo en nuestro interior cuando lo exterior asoma y nos interpela.
Pero en el caso de la japonesa MATSUMOTO su obra la esconde a ella después de meditarla, de procesarla con una sutilidad inigualable, hasta que su desaparición tras ella revela la visión de una sensual sintonía cromática.
La magia cromática es espumosa, ligera, poética, fantasmal, en busca de una de una niebla cósmica en la cual disiparse en un amanecer eterno y siempre deseado.
Nada nos vuelve modestos, ni siquiera al ver un cadáver.