Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
En la obra del cubano BUERGO los organismos están rotos, secos, desparramados, deformados, indefinidos, a pesar de lo cual su plástica no borra su detonante condición.
Son enigmas reales que están cansados, hartos, agotados de buscarse, de pedir auxilio para desentrañar las miradas a sí mismos de mutilados, de vísceras entre la tierray el agua.
Pintura con un halo de fantasía y otro de realidad, de metáfora y de existencia penumbrosa, de examen y significación cromática, de tiempo turbulento.
El tiempo está roído por dentro, exactamente igual que un organismo, igual que todo aquello que está afectado por la vida.