Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
La historia del arte es una concatenación de muchas perspectivas y variables, no se encuadra en un único contexto, se manifiesta tal como se ha querido entender y manipular.
La polaca Juskiewicz recrea el retrato femenino clásico clausurando su mensaje y aspecto formal inicial de origen para emitir plásticamente uno nuevo, más ideológico y atrevido. Descubre lo no venerado, lo insidioso que había entonces y que aún hay ahora, con un propósito explícito, con una significación refinada que a ninguna mirada se le puede escapar.
Deberíamos no saber de qué sufrimos y aún menos de qué morimos.