Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Declaró el americano DAUM que la base del estilo trata de la forma negativa y la forma positiva como una sola. Una forma que para él está implícita en la visión y en el devenir de la misma.
Sus obras son ideogramas que se han ido generando sobre la base de su propio misticismo vinculado a la tierra americana indígena de origen, a unos símbolos que él ha descifrado para dejar constancia de ellos plásticamente.
Las gamas y valores cromáticos extienden luminosamente esa red que se manifesta a la búsqueda de unos horizontes que se cruzan y entrecruzan con el fin de reconocerse a sí mismo en esos hálitos de significación e historia.
No me sentiré reconciliado conmigo mismo hasta el día en que acepte la muerte como quien acepta salir a cenar: con un desagrado festivo.