Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
El artista urbano encarna el movimiento como una serie de posiciones que lo encaraman a la convocatoria callejera de una iconografía intencionadamente compartida.
En el caso del andaluz BELIN hay una síntesis cualitativa de elementos, espacios y estados, resaltando la concienciación de un devenir que ya está presente.
Su obra nos habla dentro de una movilidad que nos induce como espectadores a pensar que estamos abocados a la inestabilidad de una sociedad que se ignora a sí misma.
Una soledad no mitigada por la ternura genera crimen.