THOMAS L. RADIN (1993) / SIN DEJAR DE MOVERSE

  • La pintura del franco-guadalupeño RADIN es movimiento desatado, inarmónico, entre tumultos cromáticos deslavazados que ocultan o protegen cuerpos en danza.
  • No importa que las divisiones dentro del espacio no se pongan de acuerdo, al contrario quieren ser formas visuales de rebelión de una plástica que no esté ensayada.
  • La arbitrariedad con la que opera el autor es signo de un temperamento que ve en el movimiento una secuencia de ritmo y vida, de hallazgos y huidas, de pasión y e identidad.
  • La enfermedad es el modo que tiene la muerte de amar la vida; y el individuo, el teatro de esa debilidad.
  • (Cioran)

Publicado por Goyo

Escritor de arte, coleccionista.

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