Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
ERNEST NEIZVESTNY (1925-2016) / LA MANIGTUD ES NOBLEZA
Mask of Grief, by Ernst Neizvestny, a monument to commemorate those who died in labour camps in Magadan Region. Eastern Siberia, Russia, 2006. Editorial use only.
Decía H. Lefebvre que el artista produce un efecto, una emoción que comprende, que domina, que suscita sin identificarse con ella.
Las esculturas y colosos del ruso NEIZVESTNY son como un compendio universal de creencias, mitos, concepciones que han cristalizado como símbolos de trascendencia.
Esas cabezas, esos torsos de gran volumen hablan de la pequeñez del ser humano necesitado de tener referencias del arte para sobrepasar su altura, para no menguarse como un espíritu vencido.
La idiotez es un terror que no puede reflexionar sobre sí mismo, una nada material.