Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
La defensa del valor vital y autonomía significativa de las formas y los colores, supone, entre otras cosas, la creencia en algo así como una concepción ontológica del universo.
Esa sería una de las proyecciones y síntesis de la obra de la alicantina ANTOLI, cuyas fluctuaciones y fintas versifican un espacio que se adivina como un cúmulo de vivencias.
Su diversidad cromática se superpone, se desmigaja, se recrea en sí misma, en confesiones y silencios que orquestan su propia dramaturgia en sedas e hilos envolventes.
Todo cuanto hay en nosotros de dimensión nocturna forja un sombrío reverso de lo infinito.