Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
La cubana DÍAZ GARCÉS podría señalarnos que en su obra no hay vacuidad retórica ligada a los valores plásticos, sino un lleno existencial de pinturas, objetos y momentos.
Como pensaba Heidegger, ella, al completar sus creaciones, no las aparta de su estar en sí misma ni las desfigura. Son fragmentos suyos que hablan su lengua.
Tampoco quiere determinarlas, pues se trata de un ejercicio mutuo de sinceridad sacándolas a la luz, dándonos el acceso a su mensaje que envuelve en intriga e intimidad.
Para un filósofo objetivo, solamente las ideas tiene biografía; para uno subjetivo, sólo la autobiografía tiene ideas.