Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
En estos retratos del andaluz ORTUÑO no hay distorsiones faciales ni fisonomías superficiales, hay una mirada que penetra en el hombre con el fin de hacernos ver la luz de su conciencia.
Podríamos hablar de una plástica que regista una subjetividad que se opone a su determinación, que es la libertad en una existencia que tiene al rostro como protagonista del ser.
Estas caras no son espejos, son historias de unas vidas que han ido acumulando sus rasgos entre trecho y trecho, entre vivencias y experiencias, entre lo que fue y lo que es.
El mortal torbellino que une la vida y la muerte más allá del tiempo y de la eternidad.