Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Se ha dicho que lo estético es la matriz del pensamiento y de la acción, pero que no ejerce ningún dominio sobre lo que alumbra, sobre lo que da a luz.
Lo cual no es atribuible al dominicano OVIEDO, puesto que su pintura es punto y aparte, un vestigio que emerje del fondo de la entraña, que se eleva desde la oscuridad para ofrecernos una visión que infunde un desvelo premonitorio.
Sus obras son el producto de una plástica liberadora, potente, fulminadora de lo humano existente, de una realidad opresora que deposita su redención en esa fulguración cromática y figurativa.