Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
El gran artista MÉNDEZ LOBO se ha convencido de lo que decía SHILLER respecto a que no existía otro camino para convertir al hombre material en ser racional que el de hacer de él primero un ser estético.
Oscar es estético desde lo primero hasta lo último, desde el principio hasta el fin -que le queda muy lejano y porque no sabríamos aventurar y demostrar lo que le queda, que es mucho-.
En esta nueva serie, las palpitaciones plásticas se adensan, se mueven libremente con un dinamismo danzante, sinfónico, vibrante; con un latido y una titilación adquiridas en un flujo nebuloso de impregnaciones frías y calientes, de sueños que trazan una sensación y éxtasis paganos, de un cromatismo invencible que cifra toda su emoción en su conjunción con un pensamiento intuitivo de exaltación de la pintura como una forma de vida.
Estamos, sin duda, ante uno de los más grandes artistas abstractos de las últimas décadas nacional e internacionalmente.
La vida, no elevaida al rango de sueño, se parece a un Apocalipsis de la necedad y de la vulgaridad. ¿Quién la soportaría sin su cuota de irrealidad?