Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
La granadina LEYVA no remodela la totalidad del ser retratado a la imagen de su deseo arbitrario, sino que prescinde de lo arbitrario para extraer su imagen precisa como medida humana que se muestra en un momento del tiempo.
Lo cierto es que su concepción pictórica es lo que confunde consigo misma en el pensar y el hacer, puesto que al mismo tiempo que retrata quiere ser el personaje retratado, pero conforme a la intuición y el élan vital que genera.
Si la carroña divina aún estuviera viva, hace mucho que yo descansaría en sus brazos.