Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Para ser un buen retratista tiene que darte un paseo por el infierno, encontrar lo que buscas, subir al purgatorio, purificarte, y, finalmente, descubrir el rostro que te observa.
El irlandés WALSH no dejaba que los rasgos fuesen una copia en un espejo, sino un viaje anubarrado y ventoso que tiene una dimensión de vida encadenada a la muerte.
De microidentidades pasan a ser macroidentidades, de ideales estéticos a desarrollos plenos, multifacéticos, y de uno solo salen múltiplos de tres o más.
Al ver las cosas más de cerca no se las puede amar más que en la medida de su irrealidad.